Dicen que todos los emprendedores debemos especializarnos. De hecho, hablan de la hiperespecialización. Cada vez vamos más allá. Dicen que todos los emprendedores debemos tener una historia. Una historia que conecta con nuestra audiencia y nos diferencia del resto. Y hoy quiero contarte mi historia y mi filosofía, de por qué creo que la especialización no siempre es la respuesta. Entenderás porqué yo no me especializo demasiado. O sí.

Yo apuesto por el talento, no por los títulos. De hecho, ni siquiera fui a por el título del ultimo máster. ¿Para qué? ¿Acaso un título me define? Soy más que un simple título. QUIERO ser más que un simple título.

Me cuesta creer que una persona solo es buena en una tarea concreta. Quizás, simplemente, no ha explorado más allá y no ha descubierto todo su potencial.

Soy una persona inquieta, curiosa y en constante aprendizaje. Me encanta comenzar proyectos nuevos, trabajar con personas a las que puedo ayudar tanto que les hace brillar los ojos. Me encanta aportar ideas nuevas, ser tan resolutiva que realmente ayudo a la otra persona. Claro, esto es como exprimir un zumo: a veces te sale delicioso, otras veces es demasiado ácido o incluso insípido. Depende. Y en función del sabor del zumo, puedo exprimir más o no.

Como profesionales, podemos ayudar de múltiples maneras y en múltiples ámbitos, ¿o prefieres especializarte? Clic para tuitear

Como seres humanos, tenemos mucho que ofrecer. Podemos ayudar de múltiples maneras y en múltiples ámbitos.

Créeme, yo no soy especial.

Soy como tú.

Como emprendedora generalista, esta es mi historia

Soy una persona que durante los últimos 10 años de su vida ha ido dando tumbos hasta encontrar un espacio propio, hasta creárselo, como los pajaritos que van construyendo su nido en el árbol.

¿Debes especializarte en tu negocio? Quizás. Te cuento mi historia y mi filosofía. Clic para tuitear

Y mi nido todavía está sin terminar. Ahora te cuento por qué.

A los 20 años me alejé de mi tierra por amor, y llegué a Madrid, pensando que en una ciudad grande como esta encontraría mi destino.

Me metí en el mundo de la comunicación porque me chispeaban los ojos cada vez que iba a un concierto y veía al técnico de sonido. Y yo pensaba lo increíble que sería viajar por todas partes y encima acompañar a mi grupo favorito, mientras me aseguraba de que el sonido fuera perfecto.

Sí, la música es súper importante en mi vida. Y con 18 años, todavía más.

Aquella idea me encantaba.

En la carrera nadie hablaba de sonido. Apenas existía. Solo había cine. Y empezó a gustarme aquel mundillo. Desde entonces, me formé y trabajé en una radio local de Madrid unos pocos meses, hice algunas películas y me pegué palizas de fin de semana en rodajes de poca monta… y también trabajé en TVE durante unos meses.

Seguí dando más tumbos, la crisis española no nos lo puso fácil a los jóvenes que acabábamos de salir de la carrera, así que me seguí formando y toqué temas de diseño gráfico, también fui soporte técnico de una plataforma de dominios y hosting, también fui periodista durante un tiempo y después de realizar varios programas de televisión de deporte para otros países, terminé de nuevo haciendo diseño y comunicación.

Estaba claro que era lo mío.

Me gusta redactar. Se me daba bien. Conectaba con otras personas a través de las palabras.

Cuando tenía 16 años tuve un blog que consiguió cierto reconocimiento. Y fue cuando aprendí a programar en HTML en modo autodidacta.

Así que para los 24 años ya redactaba contenido para empresas, gestionaba redes sociales, diseñaba carteles y logos y desarrollaba páginas web. ¿Por qué tenía que elegir solo una opción?

Me gustaban todas. No quería elegir. Y no sabía elegir.

Me gusta trabajar en diferentes ámbitos. Me gusta tocar de todo. Y cuando algo me gusta, tiendo a estudiarlo y entenderlo hasta conseguir cierto nivel de conocimiento.

Hoy en día nos dirigimos cada vez más a la especialización. Parece que si sabes de una cosa en concreto, es inviable que puedas hablar o aconsejar de otros temas.

Y a mí me gusta la idea de personaje del renamicimiento. 

Emprendedores del renacimiento

A los seres humanos nos encanta aprender. Somos personas curiosas por naturaleza. No soportamos que nos limiten. Es el mundo moderno quien necesita de especialistas y expertos en materias concretas, pero el ser humano quiere ir más allá. Es verdad, la especialización es buenísima, nos permite avanzar muchísimo como sociedad. Pero necesito saber que esta es una elección propia.

Somos personas curiosas e inquietas por naturaleza. Nacidos para aprender: ¿por qué debes especializarte? Clic para tuitear

¿Y si tú no quieres ser SOLO especialista?

Una persona del Renacimiento dominaba varias disciplinas, como Leonardo Da Vinci. Y es que aprender y obtener conocimiento sobre varias disciplinas nos ayuda en el desarrollo personal, mejora el funcionamiento del cerebro y amplía nuestra perspectiva.

El problema es que como profesional, si quieres posicionarte, necesitas ser especialista. Pero, ¿debes dejar de lado otros ámbitos?

¿Quieres ser hiperespecialista o hipoespecialista?

Creo que ser hipoespecialistas, como renacentistas, nos permite incluso mejorar en nuestra especialidad, obteniendo nuevas ideas y rompiendo paradigmas.

Personalmente, hoy en día, sigo igual que hace 6 años: me gusta el diseño, el marketing, redactar contenido y el copywriting, y además se me da bien comprender y empatizar con otras personas para ayudarles a encontrar soluciones. Mi fuero interno sigue queriendo ampliar conocimientos.

Ser renacentista nos permite mejorar nuestra especialidad y romper paradigmas. Clic para tuitear

¿Por qué he de limitarme?

Creamos etiquetas para ubicar a las personas en nuestro mapa mental. Las necesitamos. “Él es Juan, informático”. Bien, fichado. Resulta que además de informático, le encanta hacer buceo y se pasa la vida viajando en busca de la aventura. ¿No resulta más interesante ahora?

Juan existe, es de verdad, y Juan puedes ser tú. Necesitamos estas etiquetas para colocar a las personas que nos rodean y conocemos en un mapa concreto, pero no nos gustan las etiquetas cuando se refieren a nosotros.

¿Te gustaría que te etiquetaran de una sola forma?

Claro que no. Eres muchos más. Más que un título, más que una etiqueta. 

¿Quieres decir que soy especialista en Marketing Online? Hazlo. Lo soy.
¿Prefieres decir que soy buena coach? Algunos clientes lo hacen.
¿Crees que mi especialidad es conectar con los clientes? Perfecto, me encanta.

No quiero limitarme. 

En tu negocio como #emprendedor: ¿eres #hipoespecialista? Clic para tuitear

¿Necesitas especializarte? Quizás.

Creo que realmente la pregunta que deberías hacerte es: ¿En qué soy bueno? ¿Qué me gusta? ¿Cómo puedo ayudar a otras personas? Y quizás encuentres una respuesta, o quizás halles tres opciones diferentes. ¿Deberías desecharlas?

Puedes ser polímata.

Creo que debes apostar por tu desarrollo personal y ampliar tus conocimientos tanto como quieras. Dentro de tu especialidad, mirar desde diferentes ángulos te permitirá buscar nuevas y creativas soluciones y alimentar tu desarrollo cognitivo para avanzar cada día.

Si buscas la excelencia en una especialidad concreta, sin duda deberás buscar disciplinas que complementen tu ámbito y abordar tu especialidad desde diferentes prismas. Jamás conseguirás posicionarte como experto en una especialidad si no te alimentas de otras disciplinas, como un personaje del renacimiento. Como mero especialista, sin inquietudes que amplíen tu conocimiento, jamás superarás la mediocridad.

Sé una persona renacentista y supera la mediocridad. #hipoespecialista Clic para tuitear

No harás brillas los ojos de nadie. Ni conectarás con tu audiencia.

Sé renacentista. Amplía tu conocimiento y desarróllate por dentro tanto como quieras, para luego dirigir y digerir todo ese conocimiento y aplicarlo en la especialidad que más te guste.

Necesitas ser único. Sé auténtico.

Todavía no he pensado en un nombre para describir esto. ¿Qué me sugieres? Creo que voy a llamarlo la hipoespecialización.

No te limites. Especialízate sin dejar de aprender y ampliar conocimientos.

Alimenta tus inquietudes.

Y tú, ¿eres especialista o renacentista? Me encantará conocer tu experiencia; escríbeme en los comentarios y hablamos.

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